lunes, 12 de noviembre de 2012

Sonríe



Será que la vida tiene un orden natural que debe seguirse irremediablemente?
Será que el sol pasa por nuestras cabezas y se esconde a nuestras espaldas?
Será que el ánimo volvió, y junto con él la alegría y el júbilo?


¿Qué tan recurrente es aquella sonrisa que te inunda?
Pues mi boca, había olvidado como sonreír...y ese olvido, duró bastante tiempo...
Supongo que son las sencillas acciones las que más te llenan...las que más te marcan...las que te hacen volver a ser tú...volver a encontrarte...las que te ayudan nuevamente a disfrutar y a soñar...soñar con cosas que antes habías desechado, soñar con cosas que siempre fueron tuyas y las dejaste por otros...


...Y cuando algo pequeño pasa, te das cuenta que estás ahí...en un mundo agradable y lleno de sorpresas...un mundo que se encarga de juntarte con esas personas significativas y hermosas que aunque la vida se encargue de separarte, a la vez las trae de vuelta, en los momentos más indicados, cuando la desesperanza ha llegado a su máximo tope...cuando la alegría está saliendo de aquel cascarón en el que se encontraba cautiva...

Y ahora, a pesar de todo el nerviosismo, las ansiedades, y el miedo...soy felíz, porque recuperé mi sonrisa...recuperé las ganas de volar, de disfrutar el aire, de gozar el viento en mi cara, volando el pelo y desordenando todo...pero con alegría...

Y con lágrimas, porque ya no las voy a reprimir nunca más, si yo tengo que ser yo misma, la gente me tiene que aceptar...con mis lágrimas y mis sonrisas, con mis miedos y mis alegrías, ya no hay vuelta atrás, ni temores extraños...ahora todo está claro, y cada vez más sano...las heridas sanan, pero cuando te das cuenta que estaban cicatrizando hace más tiempo del que eras capaz de ver, pueden sanar más rápido...porque ya lo estaban haciendo, desde hace mucho...

Y aquí el perdón es la clave, y la alegría también, descubrí que con ella todo es mejor, incluso ahora hasta lo paso bien con aquello que antes me desagradaba...y todo gracias a ella...a la sonrisa perdida...la vida es más fácil contigo, amiga mía...compañera infaltable, no me vuelvas a dejar, porque las lágrimas no son suficientes para mí...y el temor tampoco.

Amnistía

La penitencia es un sacrificio, 
un castigo voluntario para mostrar arrepentimiento por un pecado.

Cuanto más grave sea el pecado, mayor deberá ser el sufrimiento auto-inflingido.

Para algunos, la última penitencia es la muerte. Pero para otros, es simplemente un medio para lograr un fin.

Para hacer penitencia adecuadamente uno debe expresar arrepentimiento de sus propios pecados...y realizar acciones para compensar el daño provocado por sus propios actos.

Sólo cuando nuestras acciones están completas es cuando puede limpiarse la mancha por completo...y la amnistía abre el camino a un nuevo comienzo.

miércoles, 25 de julio de 2012

Tu Destino


Nunca te di razón, nunca falle

supiste aprovechar, mi buena fe

no encuentro una explicación

que me muestre la razón
solo entiendo que me has apuñalado por detrás.





Ni contigo ni sin ti

estas conmigo ojos a mi

luego no te quejes si te aparto de mi lado...



Mil veces soporte, tu frialdad

cuando no pude mas, te lo advertí

una misma solución para cualquier situación
o te siguen o me echas al que no me sirve ya...



Y si dudas lo que soy, es que no despierto estoy

luego no te quejes si te aparto de mi lado...



No podrás mi alma echar atrás

hazte tu el favor y sal de mi camino

El valor que tuve al soportar, 
es lo que toco el final tu destino...



Y ahora lo que quiero es que te vallas sin mirar

que me dejes bien en paz

no deseo que te vallas pero no es mi fin
quiero huir lejos de mi.



No podrás mi alma echar atrás

hazte tu el favor y sal de mi camino

El valor que tuve al soportar, 
es lo que toco el final tu destino...



No podrás mi alma echar atrás

hazte tu el favor y sal de mi camino

El valor que tuve al soportar, 
es lo que toco el final tu destino...

martes, 24 de julio de 2012

martes, 17 de abril de 2012

Revelación

Definitivamente sus palabras me calaban en mis huesos, sus frases, imágenes y los sentimientos que proyectaba al leer, eran totalmente abrasadores, todo en él me motivada a leerlo, incluso las lágrimas incesantes me hacían querer más.
Cómo expresar las palabras de dolor...cómo reflejar el sufrimiento más profundo del alma...ella lo hizo por mí, y sus líneas reflejaban todo aquello que sentí una vez...todo aquello que muchas y muchos han llegado a sentir alguna vez en sus vidas...todo aquel sufrimiento, dolor y desesperación...y por qué...por AMOR.


Podría unir cientos de palabras, construir miles de frases, pero ni siquiera eso sería suficiente para describir el dolor que se siente cuando te rompen el corazón.
Somos defectuosos, imperfectos y, aun así, orgullosos. Pensamos que las cosas van a ser para siempre. Que somos invencibles y que, por ello, lo que nos rodea también lo es. Y sin embargo, un buen día nos despertamos y descubrimos nuestro engaño, que el ayer duele y que el mañana ya no existe. Ya no hay un «nosotros», tan solo una angustiosa y demoledora sensación de soledad que te arrastra a los abismos más profundos de tu ser. A lugares oscuros y deprimentes que ni siquiera sabías que existieran dentro de ti.
No importan las palabras de consuelo ni el aliento que te ofrecen para pasar esa página porque era tan bello el pasado y tan triste el presente que cómo dejarlo marchar.
Yo vivía por él, amanecía por él, continuaba por él y ahora era simplemente como si muriese. Ya no tenía sentido seguir existiendo, porque sabía que ningún día de los que vinieran a continuación se parecería en lo más mínimo a la felicidad que sentía con un abrazo suyo, con su risa, sus ojos, su aroma... Ningún día sería tan dulce.
Ese sentimiento me partía por dentro, me apretaba el pecho sin detenerse, cada vez más profundo, cada vez más doloroso. Me tiré de la cama y salí corriendo de la casa hasta llegar a lo alto de las escaleras. El campo me sobrecogió con la imagen del aguacero. El cielo resplandecía sobre un horizonte difuminado a causa de los numerosos relámpagos que brotaban entre sus nubes grises, casi negras. La cortina de lluvia se mecía de un lado a otro a merced del viento, y las hierbas y matorrales del suelo se balanceaban con fuerza. El sonido del viento y la lluvia era arrollador, el agua estaba helada, pero esos truenos y relámpagos reflejaban de manera tan sobrecogedora lo que estaba viviendo dentro de mí que, por un momento, fue como si me sintiera comprendida.
Bajé la escalinata muy rápido, desesperada, respirando con dificultad. No sabía hacia dónde iba pero a mitad del descampado sentí que algo se abría paso desde mi pecho y mi garganta con un grito desgarrador que atravesó el viento. Sentí que mis rodillas se clavaban en el lodo, sin dejar de gritar. Y, de pronto, unos brazos me rodearon por la espalda con fuerza, apretándome contra un pecho firme, sosteniéndome mientras dejaba que el dolor se apoderase de mi cuerpo, hasta que me quedé sin fuerzas, empapada y débil.
—¡NO PARES! —gritó Jerome apretándome con más fuerza—. ¡Grita hasta reventar mis oídos!
Pero no podía gritar más. Solo sollozar. Jerome giró mi cuerpo y me estrechó entre sus brazos, intentando reconfortarme, pero le rechacé y, de un movimiento, me deshice de su abrazo.

Revelación- Anissa B. Damon.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Susurro

A veces un susurro nos hace olvidar todo, pero basta una canción para recordártelo.
Es por eso que intento no volver a escucharla, para no recordar, para no volverlo a sentir.

viernes, 2 de diciembre de 2011



En el fondo, amar es un acto de fe. Siempre el encuentro de una pareja es milagroso. No deberíamos haber ido a ese sitio, pero movidos por una fuerza que creemos absurda, vamos para encontramos con la persona que nos acompañará el resto de nuestra vida. O bien, el mágico encuentro se produce a un momento dado: si hubiéramos estado ahí cinco minutos antes o cinco minutos después, nada hubiera sucedido. Desde la primera mirada el amor se presenta con una certeza absoluta. Sin embargo, si dejamos entrar las dudas, los celos, el espíritu de posesión, el milagro se desvanece. Pensando en ello he escrito esta fábula:

En una playa perdida junto al mar Caribe, un indígena vivía de la pesca. En las noches, solitario, mirando la luna, se preguntaba: “¿Por qué no tengo una mujer como los otros. Quiero una compañera simple y a la vez brillante. La quiero humana y también diosa. Deseo que en la noche oscura ilumine mi camino”. Para pasar el tiempo, plantó sandías. Crecieron enormes. Las cargó en su burro y fue a venderlas al mercado de un pueblo. A mediodía llegó un hombre moreno acompañado de una extraña mujer: a pesar de ser joven, sus cabellos eran plateados. El indígena exclamó, admirado: “¡Raro es el cabello de tu mujer!” El moreno le respondió: “Más extraño su corazón, porque también es plateado”. El indígena le preguntó: “¿Dónde nacen mujeres tan maravillosas?”. El otro le dijo: “En un pueblo de brujos, detrás de las montañas. El que se casa con una de ellas alcanza la paz, el amor, la sabiduría, la prosperidad”. Y no quiso decir más. El indígena exclamó: “¡Encontraré una mujer así!”. Y abandonando su burro y sus sandías fue a las montañas. Escaló, bajó, atravesó valles, bosques, desiertos, miles de aldeas. Buscó durante años. Le creció el cabello, la barba, se cubrió de harapos, adquirió expresión de loco. Los campesinos se rieron de él. “¡Ja, ja, busca una mujer con el corazón plateado!”. Nunca la encontró.   Decepcionado, volvió a su playa para vivir desnudo comiendo sólo almejas. Un día vio bajar a una mujer por el cerro. ¡Tenía la cabellera plateada! Cuando llegó junto a él, le dijo: “Me envían los brujos porque lo has dejado todo por mí. Te pertenezco.” El gruñó: “No creo que tus cabellos sean reales: te los has pintado. ¡Y tu corazón ha de ser rojo! ¡Te desenmascararé!” Bruscamente le hundió un cuchillo entre los senos para abrir un surco y extraerle el corazón. ¡Era plateado! Gritó: “¡He recuperado la fe! ¡Lograré por fin la paz, el amor, la sabiduría y la prosperidad!” Pero ya era tarde, la mujer estaba muerta.
Llegas hasta donde llega tu fe.